La ladera del cerro Dragón y los cortes viales en Alto Hospicio exigen vigilancia constante. Cada mes, una cuadrilla recorre los puntos críticos para medir desplazamientos y presión de poros. En invierno los suelos arenosos se saturan rápido y pierden cohesión. Por eso el monitoreo geotécnico de taludes mensual incluye lectura de inclinómetros, piezómetros e hitos topográficos. Los datos se comparan con el umbral de alerta definido en el estudio inicial. Cuando se detectan movimientos anómalos se activa un plan de contingencia. La comuna tiene una tasa de crecimiento urbano alta y muchas viviendas se construyen sobre taludes modificados sin autorización. Llevar un registro continuo es la única forma de prevenir colapsos mayores. El laboratorio acreditado ISO 17025 procesa las lecturas con trazabilidad completa.

Un talud que se mueve 2 mm por mes puede pasar inadvertido hasta que aparecen grietas en las viviendas colindantes.