Suele pensarse que los deslizamientos en Alto Hospicio solo ocurren en laderas naturales con pendientes extremas, pero el problema real aparece cuando las constructoras urbanizan terrenos al borde de la Pampa del Tamarugal sin verificar la estabilidad del macizo rocoso subyacente. La geología local combina depósitos de gravas cementadas sobre arenas finas no consolidadas, un contraste que facilita roturas planares si no se evalúa correctamente el ángulo de fricción interna. Por eso, la evaluación de deslizamientos en Alto Hospicio debe incluir ensayos de corte directo in situ y modelación numérica de superficies de falla, complementados con monitoreo de taludes para registrar desplazamientos milimétricos antes de que evolucionen a colapsos catastróficos.

El 78% de los deslizamientos en la escarpa costera de Alto Hospicio están asociados a estratos de limo colapsable que pierden resistencia al saturarse en lluvias intensas.